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miércoles, 21 de octubre de 2015

JAPON II...NIKKO-KYOTO

NIKKO

Eran las 8:34 en la estación de Ueno cuando salíamos con nuestro Shinkansen Nasuno 253, el tren bala que nos llevaría a Utsunomiya, población dónde cambiaríamos de tren para ir a Nikko en la región de Kanto, 140 km al noroeste de Tokio.
Son trenes con los que se puede acceder con el abono JR pass, teníamos los asientos reservados pero hay opción de cogerlos sin reserva. Sólo hay que fijarse en las pantallas dónde salen reflejados los vagones que no necesitan reserva.
Eso sí, si no están ya ocupados.
Los Shinkansen son amplios limpios y muy rápidos, hasta 600 kilómetros por hora, la puntualidad es una de sus mayores ventajas en todo tipo de transportes en Japón. Tras hacer el trasbordo de trenes y ya en uno más tradicional, subíamos hacia las montañas con un suave traqueteo, por fín habían desaparecido las poblaciones y todo era vegetación y naturaleza a nuestro paso cosa que comenzamos agradecer.
Eran las 10:21 cuándo llegamos a este pueblo rodeado de montañas.
Una vieja estación nos daba la bienvenida, había un ambiente fresco y agradable..nos dirigímos hacia una pequeña pastelería artesana dónde unas amables viejecitos nos sirvieron café acompañado de unos bollos rellenos de algo dulce que aún hoy desconocemos con textura parecida a la mermelada.
Nos despedimos cariñosamente y caminamos por una amplia calle hacia los templos. Llegamos al precioso y sagrado puente Shinkyo sobre el río Daiya de frescas aguas turquesas, allí comienza el parque nacional de Nikko, Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.
Comienzo de una subida sobre unos escalones de piedra franqueados por un pequeño riachuelo y rodeados de vegetación, allí en la altura de la montaña se emplazan varios templos y santuarios..
El más importante por su belleza y su historia es Toshogu Shrine,  santuario sintoísta construido en 1634, aunque conserva elementos budistas como una gran pagoda de cinco niveles.


Todo ello rodeado de un gran bosque de más de 13.000 cedros y dónde se dice que de la tierra sale humo debido a la actividad volcánica de la zona.
El precio de la entrada son 1.300 yenes y ojo porque cierran temprano a eso de las 17,00H

Bajamos hacia el pueblo y comimos en un típico restaurante japonés con paneles de madera, excelente comida casera y trato familiar.
Había que reponer fuerzas para continuar en busca de Kanmangafuchi Abbys, el abismo.. para mi gusto, uno de los lugares más bonitos de Nikko.
Se trata de una garganta en la montaña, un camino paralelo al río Daiya, en un paraje escondido dónde se encuentran una fila de figuras Jizzo, ataviadas con gorritos y un pequeño babero de color rojo observando bajar las bravas aguas a su paso.
Estas figuras tienen varios significados o leyendas, se dice que son protectores de los viajeros, que son ofrendas de madres que han perdido a sus hijos a temprana edad y las figuras son ofrendas a los dioses para que protejan sus pequeñas almas.
También se dice que por muchas veces que se cuenten nunca dan el mismo número porque se esconden del turista..
Este lugar escondido entre la salvaje naturaleza, es uno de los muchos rincones llenos de magia y misterio escondidos en este precioso enclave de obligada visita en Japón..
Esperábamos ya en la antigua estación, el viejo tren de la Nikko line, los cuervos nos vigilaban desde la distancia cómodamente apoyados en los raídos cables de la luz, algo los hizo volar de repente, era el silbido anunciador de la llegada de nuestro tren   mientras comenzaba a oscurecer,...

KYOTO

Amanecer lluvioso en la estación de Tokio,
Eran las 7:33 cuando abordamos el Shinkansen Ikari 503 con dirección a Kioto, la segunda ciudad de Japón, antigua capital, más tradicional, antigua y bella del país. Tras atravesar la prefectura de Saitama, lugar de nacimiento de alguien muy allegado a mí, dejamos la civilización atrás y comenzamos a atravesar valles y multitud de húmedos campos de arroz.
La lluvia y la niebla comenzó a hacerse más densa cuando una gran silueta anunciaba la imponente presencia del Monte Fuji a nuestra derecha. El monte volcánico más alto de Japón con sus 3.776 metros.
La velocidad del tren hacía secarse casi de inmediato la lluvia que mojaba las ventanillas.
Llegamos puntualmente a la estación de Kyoto, cientos de personas abandonaban ordenada y silenciosamente el tren. Se encaminaban hacia la salida, nos dirigimos hacia la oficina de turismo, en la primera planta junto a la puerta de salida de la estación. Allí se pueden adquirir mapas, información variada y nuestro objetivo, comprar unos abonos de autobús de un día por 500 yenes.
Salimos a la calle, una ténue una lluvia mojaba ligeramente el impermeable mientras nos dirigíamos hacia la parada 101- 205 del autobús de línea que nos llevaría hasta el Templo de Oro, nuestra ruta número 1 en la zona oeste de la ciudad.
Él 101 llegó primero a esta plaza dónde se cruzan casi todas las líneas de autobús de la ciudad. En unos 30 minutos bajamos en Kinkakuji michi, parada próxima al templo, uno de los más bellos de todo de Kioto..musgo, estanques, bambú y la incesante lluvia aunque algo molesta, le daba un toque romántico a este templo que contiene multitud de reliquias de Buda.
Un auténtico oasis, también llamado jardín de los ciervos, templo Zen de la secta Rinzai..
Esta vez tomamos a la carrera el autobús número 205, e hicimos el transbordo en la estación al número 100, para hacer nuestra ruta número 2 por la zona Este de la ciudad y cruzando el río Kómo, llegamos a la ultima parada. Ginkaku- Ji.
Allí había una leve cuesta dónde en su final, se encontraba el Templo de Plata, el templo de la Misericordia. Patrimonio de la Humanidad, es actualmente un templo Budista Zen emulando al Templo de Oro.
Tengo que admitir qué es uno de los lugares más bellos que he presenciado.
La paz, el silencio y el respeto de los visitantes cubría el ambiente mientras paseamos por sus increíbles jardines rodeando el templo.

Bajamos de nuevo por la calle repleta de puestecitos de artesanía, comida y nos llamó la atención uno dónde unos venerables ancianos cocinaban unos pinchos de apariencia y de extraña textura que probamos.
Continuamos ruta hacia nuestra segunda parada, el antiguo barrio de las Geishas.
Gión.. sus calles datan de más de 300 años, casas de té salpican sus empedradas calles que se elevan hacia un mismo destino, Yasaka shrine y su pagoda de 46 metros de altura y 5 pisos, la más antigua de Kioto.

Gíon tiene más de 80 casas de té donde diariamente trabajan Gueisas y sus aprendices Maiko, supuestamente son difíciles de ver. Se esconden de las cámaras de los turistas en un interminable juego. Nosotros tuvimos la fortuna de presenciarlas paseándose en carro por las calles de este mágico barrio anclado en el pasado.
Eran cantidad las jóvenes ataviadas con el tradicional kimono que paseaban sin rumbo fijo o quizá hacia Kiyomizu dera temple, un impresionante templo sobre la colina, donde dicen se observa la puesta de sol más bonita de Japón.
Este conjunto de templos budistas o templos del agua pura como asi se llama, otro patrimonio de la humanidad. Le viene su nombre por las cascadas que allí se encuentran y que bajan de las colinas.
Encontramos unos tatamis de madera cubiertos donde descalzarnos y tomar un descanso mientras observabavamos el atardecer en la ciudad desde lo alto del valle. El agua caía entre la vegetación desde lo alto..la humedad había formado durante siglos una gran jungla rodeando el templo.
Capturamos nuestras ultimas imagenes a través de las cámaras..ya oscurecía y nuestra mirada estaba ya puesta en la vuelta a la gran capital....

JAPÓN TOKIO

La decisión de viajar a Japón fué una mezcla de varios factores, nuestro destino inicial no completaba nuestros objetivos, en cambio Asia y nuestra simpatía hacia su cultura nos atraía.
Lejanía extrema, distinta cultura de grandes contrastes, sociedad y religiones basadas en el pacifismo.
Implicados con su naturaleza. Orgullosos de sus tradiciones y rituales..calmados ..silenciosos..tímidos pero abiertos, honestos, supersticiosos.. País de infinita y salvaje naturaleza con multitud de volcanes sentados sobre fallas activas en continuo movimiento que causan fuertes terremotos. Importantes tifones que barren sus costas anualmente..
Día 1 al 2 de septiembre,
Transcurría el vuelo con normalidad, mentalmente repasaba los cinco pasos a seguir a nuestra llegada a Tokio.. Recoger las maletas, cambio de divisas, canjear el bono de transporte, conseguir billetes de autobús para el centro y solicitar la reserva de asientos de los trenes para nuestros trayectos por Japón.
Daba un sorbo a la cerveza que una amable auxiliar de Lufthansa nos había ofrecido mientras observaba en la pantalla de mi asiento el arco que íbamos completando en el cielo. Después de tres películas, comer dos veces, cenar una, levantarnos unas 6 veces a estirar las piernas y 11 horas desde Frankfurt, llegábamos al aeropuerto de Narita a 70 km de Tokio.
Tras pasar inmigración, completamos la tarea en tiempo récord. En la parada del autobús un joven uniformado nos ordenaba en una perfecta fila tanto a los pasajeros como a las maletas, nos saludaba inclinando la cabeza una y otra vez mientras un goteo incesante comenzaba a mojar el suelo.
Después de 60 interminables minutos llegamos a los aledaños de la estación de Tokio, un aluvión de personas caminaba por las aceras de esta gran urbe salpicada de rascacielos que haría desorientarse hasta al más ávido. Conseguí preguntar al chico que sacaba las maletas del autobús hacia dónde debíamos dirigirnos para ir al Palacio Imperial, mi referencia en el mapa para orientar la posición de nuestro hotel. Amablemente y tras acabar su trabajo me buscó con la mirada y rápidamente se acercó desdoblando el único mapa que llevaba en su bolsillo, que luego me cedió.
Aquí me dí cuenta del código de conducta que nos encontraríamos durante todo nuestro viaje con los japoneses, en muchas de las ocasiones que los necesitamos.

10 de la mañana, 26 grados y 80% de humedad.
40 minutos andando, el agotamiento se nos marcaban en los ojos. El acumulo de tantas horas nos pasaban factura y las diminutas ruedas de nuestras maletas nos entorpecían la faena.
Finalmente llegamos al hotel, un alto edificio que se distribuía desde la planta 14 hacia arriba. Debajo teníamos un centro de negocios. Después de hacer el Check-ing y observar el divertido ritual de intercambio de tarjetas de visita entre japoneses, subimos a nuestra habitación de un tamaño bastante aceptable y estilo occidental, menos el cuarto de baño con su pequeña bañera y su wc futurista.
Varias horas más tarde y tras convertir la habitación del hotel en nuestro nuevo pequeño hogar, salimos para empezar a captar los olores, ruidos y primeras imágenes de esta gran ciudad de 13 millones de habitantes en su centro. Su área metropolitana en cambio la hacen la mayor aglomeración del mundo con 36 millones de habitantes.

Varias tiendas Seven Eleven y Family Mart de 24 horas se disponían muy cerca del hotel y en general por toda la ciudad, comprobamos la multitud de máquinas expendedoras apostadas en todas las calles con todo tipo de cosas, sacamos unos excelentes cafés con hielo picado y continuamos camino por sus calles sin rumbo fijo. Oscurecía y miles de oficinistas salían en desbandada de los edificios.
Todos ataviados de la misma manera, pantalón oscuro y camisa blanca. Una marea se perdía por las calles y otras bajaban ordenadamente a los metros.
Llegamos a Hibiya park, un bonito, céntrico y limpio parque rodeado de rascacielos, un estanque se encontraba justo en su centro y la poca iluminación le daba un aspecto romántico, en una de sus esquinas encontramos un restaurante con terraza dónde decidimos hacer nuestra primera cena. Unos amables camareros nos atendieron con una expresión en que sorprendentemente hizo que la difícil comunicación entre idiomas tan distintos no fuese una barrera y en pocos minutos estábamos disfrutando sin lugar a dudas de los mejores platos que probamos en toda nuestra estancia en este país.  Mientras observábamos los edificios reflejados en el agua del pequeño estanque de este precioso parque, nos miramos, brindamos y nos dijimos que esto prometía..
Al día siguiente temprano, encontramos una cafetería junto a un transitado cruce al que repetir a diario. Emprendimos camino por Shinjuku Dori, hacía el céntrico  barrio de Chiyoda y enseguida teníamos ante nosotros una gran vegetación y canales que rodeaban el Palacio Imperial.
Residencia del actual Emperador de Japón, Akihito.

Gratuita, en la entrada nos entregaron unas pequeñas fichas que volveríamos a la salida y nos perdimos por sus increíbles jardines cuidados al mínimo detalle, cientos de robles japoneses, camelias, acebos, Alcanfores, árboles otoñales de paisaje espectacular pero que hoy daban tonos todavía verdes.

Pequeños bosques de bambú rodeaban unos estanques llenos de peces de colores, una pequeña cascada producía un suave gorgoteo, casi inaudible por el ensordecedor canto que provocaban los grillos y cigarras que anidan en todos los parques de la ciudad durante el verano.
Tomamos la estación JR más próxima, ya disponíamos del abono activado y nos dirigimos hacia el barrio sin duda más famoso de Tokio.
Shibuya, con su pedestrian scramble, el cruce con cinco pasos de cebra más famosos del mundo. Dónde cientos de personas esperan en los 5 puntos a que el semáforo diese la orden de salir, cómo de un combate cuerpo a cuerpo se tratase. Las mejores vistas se pueden contemplar desde el edificio de la cafetería Starbucks, en la segunda planta.
Este mini Time Square, es el punto de encuentro de muchos jóvenes. En concreto en la figura de Hachiko, el perro símbolo a la lealtad y uno de los símbolos de la ciudad. Un perro que acompañó diariamente a su dueño hasta la parada del metro mientras éste se iba a trabajar, tras su fallecimiento, su dueño no apareció a su encuentro y el perro quedó en el lugar 9 años esperándolo.
Nos sumergimos por sus pobladas calles, Takeshita Dori, una por las que se puede observar chicos/as vestidas de personajes de manga, un crisol de colores y olores que hacía despertar el hambre.
Lleno de restaurantes mostrando sus platos con grandes imagenes en su entrada, hacía dudar entre unos y otros.
Algo me llamó la atención, una máquina con aspecto de expendedor de tabaco tenía imágenes de platos en los pulsadores,su sistema sencillo, se introduce el dinero y se pulsa tu elección, platos, sushis, pinchos, bebidas..a continuación sale un pequeño ticket que una vez dentro debes entregar al camarero.
Nos decidimos por este y entramos, nos sentamos en barra en el único hueco que quedaba, enseguida sirvieron una jarra de agua bien fría, en todos los restaurantes el agua es gratuita y siempre la sirven nada más sentarte junto al té.
Este sistema de restaurante es muy común en Japón, los trabajadores tienen el tiempo limitado para comer y volver rápidamente a la oficina.
Continuamos por el Parque Yoyogi, un gran pulmón en la ciudad adosado a Meiji Jingu Shrine, templo sintoista que junto al budismo son las 2 religiones predominantes en el país, este templo está dedicado a los espíritus del emperador Meiji.
Unos grandes Toris hacen de entrada al templo. Los Toris son unas grandes puertas o arcos tradicionales japoneses que separan el terreno profano del Sagrado en un templo.
Cientos de ellos se disponen por todas las ciudades y pueblos. Algunos son donados como ofrendas de gratitud por alguna petición recibida. Antes de la entrada a cualquier templo uno se debe purificar las manos en un pequeño ritual. Una fuente con agua sagrada que se coje con un cacito con la mano derecha derramándola sobre la izquierda, luego a la inversa con la otra y seguidamente enjuagarse la boca, se finaliza derramando el agua sobre el cacito. Es un ritual sencillo que los japoneses agradecen dando muestras de respeto hacia sus creencias.
Comenzaba a caer una finísima lluvia y las calles del popular barrio de Shinjuku comenzaron a llenarse de paraguas transparentes.
Repletas de centros comerciales, los adolescentes que transitaban sus ruidosas calles no dejaban de entrar en ellos, la música aparecía por cualquier esquina..una tienda de ropa, unas pantallas de publicidad, salones recreativos dónde unos entusiasmados japoneses jugaban al "pachinko", incluso algunos camiones que circulaban sin descanso anunciando grupos de música.
Un oasis de paz en una terraza de un centro comercial nos devolvió la calma durante un apacible rato...

5 de septiembre,
Un soleado día observando el tránsito del cruce desde la cristalera de la cafetería, mientras dábamos los últimos sorbos al café..
No muy lejos un gran Tori de mármol.
Accedemos al templo Hie Shrine dónde casualmente se estaba celebrando una boda tradicional japonesa.
Estas se celebran en santuarios sintoístas, la novia se pinta de color blanco de pies a cabeza para declarar su condición de soltera, pureza, además se viste de blanco con un tocado llamado Wataboshi, se comienza con una pequeña comitiva formada por el sacerdote, novios y una representación de la familia hasta el templo.
Entonces se realiza el rito de San San Kudo, se sirve Sake y se bebe tres veces el novio y tres veces la novia, luego todo la familia toma, se entonan cánticos y el sacerdote los declara unidos en matrimonio..
Salimos del templo mientras en otra parte del mismo, unos padres preparaban a sus hijos para su bautizo..
Continuamos hacía el oeste.. Encontramos un pequeño templo budista, ToyoKawa Inari, ofrecía una gran paz a sus visitantes que entregan sus ofrendas a kitsune, la figura del zorro. Espíritu del bosque, su función proteger bosques y aldeas y está asociado al dios de la fertilidad, muchas mujeres lo visitan.

Casi adosado a éste se encuentran los jardines y el Palacio de Akasaka que rodeamos para tomar el  JR Chuo Line hacia Sinjuku, concretamente al Sinjuku Nacional Garden, uno de los jardines más espectaculares de Tokio.
Un anciano vigilante recorría a las 16,30 h sus instalaciones con su vieja bicicleta comenzando a desalojarlo. Cierran muy temprano.
Cruzamos Sinjuku por underground Arcade, el llamado barrio de los juegos repleto de salas de "pachinko" similar juego al pinball qué acumulando bolas metálicas pueden conseguirse grandes premios económicos.
Nos dirigimos a Kabukicho, el barrio rojo de la ciudad.. Sí de barrios peligrosos hablamos yo no diría tanto por lo seguro que es el país,  pero este barrio se puede asemejar debido a que la prostitución, clubs y discotecas en estas calles son regentados por los Yakuza, mafia japonesa que aún hoy en día existe y que se dice que hay un silencioso pacto con las autoridades. Unos no se meten en los negocios y asuntos de los otros.

Más tarde y ya oscureciendo nos dirigimos hacia el edificio de gobierno compuesto de dos grandes torres de 48 plantas con un observatorio en cada una de ellas.
En la Torre Norte se encuentra abierto hasta las 23 horas y es el más visitado por su espectacular vistas de 360 grados desde el piso 45, sobre todo por la noche.
Es gratuito aunque se puede tomar algo en el restaurante/ bar Nueva York, dónde al parecer se rodaron escenas de la película Lost in Translation.
Las calles y rascacielos hacían una inmensidad interminable de luces, un mágico momento para terminar nuestra jornada...

El séptimo día callejearíamos por el barrio más lujoso y elegante de la capital. Ginza, las calles con más tiendas de lujo por metro cuadrado.. Tiffany's, Channel, Apple.. Similar a la Quinta Avenida de Nueva York, hasta el asfalto de la calle se observaba de mejor calidad.

Elegantes mujeres cargaban con multitud de bolsas de firma u ordenaban depositarlas en los maleteros de sus lujosos vehículos.
Tomamos Harumi Dori y tras pasar por delante del famoso teatro Shochiku Kaikan Hall, encontramos un pequeño taller de palillos y cuencos de madera, dos señores de edad avanzada los confeccionaban artesanalmente en auténticas obras de arte y al mejor precio de la ciudad. Nos decidimos por unos cuantos estuches que amablemente el Señor nos envolvió cuidadosamente en un proceso más parecido a un ritual.
No lejos de allí se encontraba su Tsujiki  Fish market, el barrio del pescado.
La Lonja ocupaba una gran manzana junto a unas estrechas calles repletas de puestos de comida, húmedos callejones dónde todo tipo de pescados eran continuamente cambiando de manos o servidos allí mismo.
Nos acomodamos en uno de ellos y elegimos entre todas las imágenes de deliciosos platos que enseguida nos sirvieron, todo como siempre acompañado de un caldo de miso y el bol de arroz.
Muy sonrientes nos hacían fotos mientras servían más té en los cuencos. Tras dar las gracias y hacernos alguna que otra foto, continuamos la marcha hacia el barrio Tsukishima, atravesando el puente levadizo sobre el rio Sumida, donde se podía observar el skyline de la ciudad.


Disfrutamos de un rato de descanso en Rikyu garden, después nos dirigimos hacia Hinode Pier, lugar y parada de barcos de línea que enlazan los barrios de Ueno con Odaiba.
La la humedad era intensa y el cielo se tornaba oscuro y tenebroso, me pareció un cielo espectacular aunque estando en un país donde las condiciones meteorológicas son a veces extremas, la verdad impresionaba.
Observamos por última vez el puente Rainbow muy similar al Golden Gate de San Francisco, este de 570 metros de altura que atraviesa la bahía.
Mientras parecía que en cualquier momento rompería a llover.. pero no lo haría hasta muy entrada la madrugada y ya no nos abandonaría hasta el final.

Ueno y Asakusa son dos barrios que concentran los vestigios de la historia y el antiguo Edo, así es como se llamaba antiguamente Tokio. los barrios más antiguos de la ciudad.
La lluvia quitó algo de encanto al paseo por el grandioso parque de Ueno, uno de los preferidos por los Tokiotas en época de florecimiento de los cerezos,


Muy cerca se encuentran varios museos, galerías y el zoo. Nuestro destino, en busca de los grandes osos panda. Un bonito zoo con animales de todos los continentes a un precio muy barato.
Nos dirigimos hacia Asakusa, otro de los barrios más populares de Tokio. Imprescindible callejear por las inmediaciones de la estación JR, ahí se encuentran multitud de tiendas de ropa, regalos y otros objetos a precios muy buenos..
También este barrio es famoso por su templo es el más conocido y visitado de la capital y quizá de todo Japón.
El templo Senso-ji, pero empecemos por el principio.
Hay que cruzar el barrio de punta a punta, como referencia el Sky Tree, una popular torre de comunicaciones con Observatorio de 630 metros de altura pero que debido a la densa niebla se hacía imposible divisar. Así que como en los planos que disponíamos no salía este extremo, consultamos a uno de los muchos hombres ya de edad avanzada que se observan trabajando por la ciudad y qué llama la atención.
Las malas lenguas dicen que son hombres de reciente separación de su mujer, algo que ya no está mal visto en Japón y se ven con necesidad devolver a trabajar ya que tienen que pasar algún dinero a ellas y retrasar su jubilación.
Este se fué y enseguida volvió con un gran plano plastificado, con una gran sonrisa no señaló hacia dónde debíamos dirigirnos. Me despedí agradeciendole con una sonrisa y una palmadita en la espalda, algo a lo que no están acostumbrados. Ese contacto físico.


El atractivo comienza en la famosa puerta de Kaminarimón, pasando por debajo de el gran farol rojo, continuando recto entre los muchos puestos de recuerdos. Al fondo se encuentra el templo Senso-ji, adosado el pequeño santuario Budista Asakusa Jinja. El templo data de 628, el punto más turístico de Tokio. 20 millones de visitas al año. Dedicado a la diosa Kannon.

Un gran incensario cura enfermos y fortalece a los débiles, el agua caía en cascada por las puntas de su tejado obligado por la lluvia torrencial que en ese momento estaba cayendo. Una fila de personas lanzaba su donativo al enorme cepillo y resonaban las dos palmadas.
El ritual completo en un templo es el siguiente.. La purificación, lavándose las manos y la boca en las fuentes de agua pura. Fortalecerse en los incensarios, pedir los deseos en su interior echando una moneda y dando dos palmadas, hacer sonar la campana que hay delante de los templos, escribir en las "Ena"..las tablillas sus deseos, leer el futuro en los papelitos, si es mala suerte dejarlos atados en especie de colgador donde los dioses cambiaran su suerte.

Se comenzaba a hablar de Tifón, se iba siguiendo en directo por televisión, la inestabilidad era evidente y comenzaban a mostrar imágenes de inundaciones por algunas localidades de la isla. Aunque en la capital, la lluvia iba acentuándose, los Tokiotas seguían haciendo su vida normal algo que nos tranquilizaba, eso sí seguían las noticias con bastante atención.
No nos quedaban más de 24 horas en el país nipón, cansados pero contentos y con sensación de dejar alguna cosa en el tintero, queríamos disfrutar de los sentidos sin tener una hoja de ruta en mente, sin cámaras de fotos, relajadamente y pasar las últimas horas mezclandonos con los japoneses, una gente extraordinaria capaces de dejar todo lo que están haciendo para echarte una mano, involucrarnos en sus rituales,..incapaces de poner una mala cara, un mal gesto, un reproche cada vez que nos hemos podido equivocar..colarnos en una fila, hablar en alto, siempre con una sonrisa.
No importa no hablar su complicado idioma, es sorprendente la facilidad de comunicación con ellos como un sexto sentido se tratase, un vínculo entre ellos y nosotros. Un país sorprendente de unas tradiciones ancestrales, de una naturaleza bella, pulcra, detallista, de un respeto a los valores.
Es imposible encontrar un pero, una pega, simplemente la lejanía...

miércoles, 29 de abril de 2015

CRACOVIA

Segunda ciudad de Polonia, capital de la cultura por su historia y antiguedad, dado que no fué destruida durante la segunda guerra mundial.
El 19 de marzo llegábamos al pequeño aeropuerto de Juan Pablo II a unos 15 km de Cracovia. El autobús de la línea 292 enlaza la terminal I con la ciudad en unos 45 interminables minutos debido al gran número de paradas hasta la estación central dónde los autobuses la comparten con la red de trenes del país. Esta unida con la galería krakowska, el centro comercial más grande de la ciudad. Bajámos del autobús, el frío era intenso. Entramos en el centro comercial y nos dirigimos hacia el kantor, así se llaman los locales de cambio de moneda en Polonia. Este me lo habían recomendado como el que mejor cambio hace de la ciudad. Tomamos café en Sturbucks y salimos a westerplatte, a 5 minutos de ahí teníamos nuestro alojamiento, un apartamento muy agradable, económico y totalmente equipado. Mientras nos acercábamos divisamos un pequeño supermercado que nos haría nuestra estancia un poco más sencilla. Entramos en la fría calle Zyblikiewicza de desgastadas aceras, oscuras y húmedas paredes a causa de los años y las inclemencias del tiempo..Llegamos a nuestro alojamiento y abandonamos nuestras pesadas mochilas, de nuevo salimos y nos dirigimos hacia el barrio antiguo rodeado por el planty, unos jardines lineo-circulares que antiguamente los sustituían unos grandes muros que cerraban la ciudad por completo, el llamado Stare  Miasto.
Oscurecía rápidamente y 6 grados positivos caían sobre la ciudad..caminamos por la calle Sienna totalmente empedrada de edificios medievales, cruzamos Stolarska y enseguida llegamos a la plaza Mariacki en Rynek Glowny. Una de las plazas medievales más grandes y bonitas de Europa comandada por su Basílica de Santa María.. una formación de policías y militares la ocupaban en su interior en lo que parecía la conmemoración de su patrón.
Después de hacer un pequeño reconocimiento de la parte mas antigua, decidimos volver y hacer una pequeña compra con los productos básicos, algo de comer y unos buenos desayunos. Los precios de los productos en Polonia son muy económicos respecto a otros países de Europa. El frío iba a más y se hacía tarde, llegamos cargados de varias bolsas, nos preparamos algo de cenar y conecté la tv..me llamó la atención las películas no polacas, no solo no eran dobladas sino que una voz en off las comenta durante toda ésta. Apagué la tv.
El 20 de marzo amaneció muy temprano,
tras el desayuno nos encaminamos hacía la plaza Mariacki, en la puerta de la basílica de Santa María dónde a las 10:00 teníamos un Free Tour que nos enseñaría el centro de Cracovia, siempre recomiendo estos tours..Mazetq, un simpático polaco nos acompañaría durante más de 3 horas, el buen humor e información de primera mano de un nativo...de repente el sonido de una trompeta irrumpió en la plaza, de una ventana de la torre de la Basílica salía una melodía que sorprendió a los madrugadores turistas que ya ocupábamos la inmensa plaza. Se trataba de un bombero vigía que antaño controlaba la ciudad de posibles incendios. Terminó la melodía de repente..la leyenda dice que no fué un incendio lo que el ultimo vigía vio en la ciudad sino un ataque de los tártaros que entraban en la ciudad. Una flecha de un arquero le atravesó la garganta, dejando la melodía inacabada, esta vez para avisar del ataque.

Recorrimos todos los rincones de la plaza, el Mercado de los Paños, de estilo renacentista, lugar dónde se reunían los mercaderes que acudían a cracovia para intercambiar sedas, textiles..La Barbacana y puerta de San Florián, una torre de defensa que formaba parte de una red de fortificaciones que rodeaban la ciudad, el planty de hoy en día. Es una de las 4 que quedan en pie en Europa.
La catedral,  patrimonio de la humanidad en la colina Wawel con su castillo, lugar dónde se puede visitar la obra de Leonardo Da Vinci, la dama con armiño.
Volvimos a comer rápidamente, por la tarde de nuevo teníamos un Free tour, esta vez visitaríamos Kazimierz, el barrio judío. Salpicado de multitud de sinagogas. Decenas de jóvenes se cruzaban con nosotros por las aceras atabiados con el característico Kipá. Llegamos a la sinagoga vieja, una de las mas antiguas en Cracovia, muy valiosa en la cultura Hebrea construida en el siglo xv.

Atravesamos por un patio que recordé de el film de la lista de schindler. Cruzamos el río Vístula por el puente Grunwaldzki, una plaza salpicada de unas sillas vacías apareció ante nuestros ojos..conmemoran éstas a las personas ausentes, desaparecidas durante el holocausto, nos encontrábamos en el Gheto.
Lugar dónde tras la invasión de Polonia fueron instalados miles de judíos en espera de ser separados en dos grupos, los capaces de trabajar de los considerados solo dignos de ser ejecutados.r
Continuamos y entramos en lo que parecía una zona industrial. Llegamos a las puertas de la famosa fabrica de Oscar schindler. Empresario y espía alemán miembro del partido nazi, empleó trabajadores judíos durante el holocausto en sus fabricas de menaje de cocina y munición.  Se dice que al principio su cometido era lucrarse del beneficio del trabajo gratuito de sus empleados, pero luego se convirtió en una persona piadosa quien dicen que salvó a unos 1200 presos judíos, ahora es un interesante museo.
Al acabar decidimos probar el reconocido chocolate polaco en uno de los establecimientos mas elegantes y bonitos de Cracovia y aunque las terrazas junto a los expectaculares carruajes daban un toque de romanticismo,  hacia frío y apetecía ocupar su interior.
Eran las 8:45 de la mañana del 21 de marzo, cuando llegamos a la plac Matejki, allí en la puerta de un autobús, un pequeño grupo de españoles ya esperaban para subir. Nos llevarían a Auschwitz I y II, dos campos de concentración que se encuentran a 68 km de la ciudad. Llegamos a Auschwitz I, antiguo cuartel que el tercer Reich creó el 26 de mayo de 1940 y dirigido por Rudolf hoss, uno de sus mas temidos comandantes. Este lo acondicionó como campo de exterminio durante la segunda guerra mundial especialmente destinado a judíos...Decenas de autobuses se agolpaban en los pequeños aparcamientos destinados para ellos en el exterior del recinto. Numerosos grupos de turistas de prácticamente toda la tierra hacian fila para adquirir su entrada. La organización del campo nos dividió en dos grupos y pasamos los estrictos controles de seguridad para acceder.
ARBEIT MACHT FREI..."Trabajar os hará libres"..Rezaba el cartel dándonos la bienvenida..una falsa promesa que nose iba a cumplir..No era el primer campo de concentración que visitaba, Sachsenhausen en Berlín fué el primero acompañado de mi gran amigo Hugo..pero algo me decía que éste no sería otro más..Una hilera de edificios de dos plantas se distribuían por todo el recinto rodeado de de alambradas electrificadas. La primera sorpresa se encontraba en la entrada, una base dónde una banda de música amenizaba la entrada de los prisioneros dándole una falsa apariencia a la real crudeza del campo. El barracón numero 10 destinado como hospital y muy temido por los prisioneros, lugar dónde no solo no se atendía a los prisioneros enfermos sino que los elegidos por Josef Mengele, doctor y uno de los nazis más sanguinarios del régimen, eran utilizados para experimentos tan cueles como inacular bacterias a bebes recien nacidos extirpados a sus madres del útero antes de tiempo, autopsias a vivos y otras aberraciones.


En los edificios siguientes se observaban tras unas vitrinas, montañas de maletas, calzados, gafas, piezas de ortopedia y hasta pelo humano robado a los prisioneros, este último para hacerse abrigos entre otras cosas. Las joyas, anillos, colgantes de oro eran fundidas y hechas lingotes para sufragar el coste de la guerra. Dejámos a un lado una pared dónde unas flores indicaba el punto exacto de fusilamientos, cruzamos el campo y llegamos a un habitáculo de hormigón coronado por unos agujeros en el techo por dónde se introducía el ciklón B, el gas que aniquiló a miles de prisioneros se trataba de las cámaras de gas..
De nuevo en el autobús nos desplazamos hasta Auschwitz II- Bikernau a varios kilómetros de este primero. Tres veces el tamaño de un campo estandar, unos railes de tren se introducían en el campo dónde los prisioneros, la mayoría judíos engañados habían ocupado los vagones voluntariamente creyendo que eran traslados a nuevos territorios dónde se les iba a proporcionar alojamiento y tierras para trabajar. Apiñados durante días sin comer, beber, haciendo sus necesidades y respirando con dificultad muchos no llegaban vivos y los que sobrevivían al viaje eran divididos entre los que podían trabajar y el resto..enfermos, mujeres y niños eran trasladados directamente a las cámaras de gas. Unos 1.400.000 prisioneros pasaron por Bikernau.


Me dirigí hacía el autobús y me senté en el bordillo a comerme un bocadillo mientras se me agolpaban numerosas imágenes en mi mente como si de una película en blanco y negro se tratase. Cuerpos famélicos ataviados de ese pijama a rayas agolpandosen en mínusculos barracones, lluvia, barro, terrible olor, gritos..
Mas tarde seguíamos sumando kilometros esta vez hacía Wieliczka, en este lugar se encuentran las minas de sal, patrimonios de la Unesco..1.000.000 de turistas visitan al año los 135 metros de 327 que tiene de profundidad..300km de galerías y tuneles la recorren, figuras de sal, capillas, una expectacular sala con esculturas, obras de arte y enormes lamparas de sal cristalizada..en esta sala ofició misa Juan Pablo II y se siguen celebrando bodas.


Hasta varios lagos se encuentran en el fondo de la mina.
Regresamos a Cracovia, a las 21:30 comenzamos un free tour macabro que nos relataría la leyenda del fantasma del ayuntamiento,  el espectro de una joven mujer asesinada y decapitada en los bajos de este edificio y que dicen ser vista por bastantes funcionarios de este consistorio y recientemente encontrado el antiquísimo esqueleto decapitado de ésta ente errante. El apodado "el gato", estudiante de la universidad que resultó ser un asesino en serie, el macabro trayecto que obligaban hacer a los condenados a muerte para salir de la ciudad antes de ser ajusticiados, dado que dejaban sus cuerpos para dar ejemplo a los ciudadanos durante mucho tiempo y la olor podía olerse desde el centro..y otras muchas leyendas de esta oscura ciudad.
El frío del 22 de Marzo entumecía los huesos, eran las 8:30 y estaba nevando. La avenida junto al planty ya estaba repleta de personas esperando los tranvías y transitando en todas las direcciones.  Nos dirigímos a la estación de autobuses, pregunté en la taquilla por el siguiente autobús que saliese a Zakopane. Solicité dos billetes y nos dirigímos hacia el andén número 6. Allí a las 9:40, un autobús de la empresa Szwagropol por unos 15zl, cada hora lleva a esta bonita y turística localidad situada a unos 100km en la frontera con Eslovaquia. Valle rodeado por los montes tatras, el lugar más alto de Polonia. Famoso por sus pistas de sky en invierno y sus verdes praderas en verano.
Una calle peatonal salpicada de tiendas, restaurantes y alojamientos transita por el centro y es coronada por una pequeña estación dónde un funicular sube los 1120 metros hasta Gubalowca. Allí se aprecian las mejores vistas del valle, también es el comienzo de varias rutas de senderismo. La gran cantidad de nieve y el frío hacía congelarse ésta,  peligrosamente para transitar decidimos tomar de nuevo el teleférico y bajar..en verano se puede bajar caminando o en telesilla..
Entramos en un peculiar restaurante de madera, por muy poco dinero puedes comer todo lo que quieras, solo es necesario hacerte con un plato ovalado de cartón. El calor recogido en el local te daba la sensación de ardor en cara y manos..una agradable sobremesa y tras dar cuenta de la comida y una deliciosa cerveza nos dirigímos al cementerio Pekson Brzyek, uno de los sitios más turísticos de Zakopane por sus curiosas tumbas creadas en madera y su preciosa capilla.. También Klonowy Dwor, preciosas casas típicas de la misma arquitectura.

El sopor del cansancio y el agradable calor que hacía en el autobús de vuelta a Cracovia hacía que diésemos más de una cabezada mientras se contagiaba a todos los pasajeros..la nieve se había convertido en lluvia y la oscuridad del cielo se transformaba en tímidas luces de farolas de los pequeños pueblecitos que atravesabamos...
El 23 de Mazo lo habiamos reservado para visitar Nowa Huta, un curioso barrio de la época comunista a 10km de la ciudad. Cogímos el tranvía y bajamos en Plac Centralny, desde aquí se habrían cinco grandes avenidas en forma de estrella, se podía observar la curiosa arquitectura comunista, se pueden ver vehículos de la época.

Se construyó en 1949 para alojar trabajadores de una siderúrgia. Desde la caída del comunismo sigue habiendo reticencia entre sus habitantes aunque ya pertenece como un barrio más de Cracovia, pareces estar en una pequeña Rusia..


En definitiva Cracovia dispone de muchos lugares de interés,  por la historia que la marcó...Una y otra vez ocupada en todas las etapas de su historia, medieval, romántica, oscura, una de las ciudades mas bellas de Europa, inscrita entre las ciudades patrimonio de la Unesco...



Desde aquí y con todo el dolor de mi corazón,  quería hacer una pequeña mención a mi querido y gran amigo Hugo Calavia Blanco, que estos días nos ha dejado antes de tiempo en Brasil, mientras estába recorriendo latinoamérica..siempre en la memoria..allí dónde yo esté seré tus ojos..